martes, 9 de febrero de 2010

Inicio del tercer Taller para pacientes con dolor crónico

Los trabajos de grupo en pacientes con diferentes patologías han demostrado un éxito creciente en todos los países donde se han están llevando a cabo.
En parte esto se debe a las características inherentes al trabajo grupal, como ser: reunir personas con intereses comunes; ofrecer información científica y actualizada de manera comprensible; contrastar opiniones, y, en fin, redimensionarse con las experiencias de sus pares.
Cada grupo tendrá sus rasgos particulares, de acuerdo a la enfermedad que se trate, ya que las necesidades de cada una, le son propias. Como denominador común está el ofrecer técnicas y estrategias para afrontar los problemas que surjan a nivel emocional, familiar, social, laboral etc.
En la patología que nos ocupa, sabemos que “El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular presente o potencial”. Por lo tanto no se define exclusivamente como una percepción nociceptiva, sino que constituye una experiencia subjetiva integrada por un conjunto de pensamientos, sensaciones y conductas.
El dolor agudo constituye un reflejo protector que favorece la supervivencia, siendo un síntoma; en tanto que el dolor crónico es una enfermedad, una entidad nosológica en sí misma, ya sea porque la causa orgánica es desconocida o bien porque no se puede tratar .-
El dolor crónico es una enfermedad que el paciente describe en términos afectivos. Generalmente no responde a tratamientos encaminados a restaurar el daño físico. Tampoco hay una relación aparente entre la magnitud de la lesión y el dolor que se experimenta; y se mantiene, aunque la causa que lo desencadenó se haya curado. Suele ser destructivo física, psicológica y socialmente. Acaba siendo invalidante porque invade todas las esferas de acción del paciente.
Según la encuesta Pain in Europe (2002) el dolor crónico puede afectar entre el 25 y el 40 % de los españoles, de los cuales el 29 % sufrirá depresión por esta causa.
La Asociación Internacional para el estudio del Dolor, 2004 nos dice que el 33% de los afectados experimenta problemas familiares o personales y el 45% es afectado gravemente en su vida social, laboral y su capacidad de concentración. Más del 50% presenta trastornos del sueño, ansiedad y sufrimiento emocional.
Dada la complejidad de la enfermedad que estamos tratando es comprensible esperar que el tratamiento farmacológico exclusivo, al dejar facetas sin atender, tenga un éxito menor al que se consigue, cuando el paciente está involucrado activamente en el proceso curativo.
El trabajo en grupo apunta a la elaboración entre pares, de actitudes proactivas sobre el tema que se trate. Como así también, entendimiento y comunicación entre personas que tienen los mismos intereses.
El trabajo de grupo en pacientes con dolor crónico es la oportunidad de estimular el protagonismo en el proceso curativo, trabajando la responsabilidad individual.
También, la posibilidad de hablar y escuchar, aprender y enseñar. En fin, de transmitir vivencias y elaborarlas con los compañeros de grupo.-
Los coordinadores, como en todo trabajo de grupo, refuerzan lo emergente, y al subrayarlo, impiden que pase inadvertido. Aportan información y técnicas de trabajo. Pero es, en definitiva el aporte personal de los convocados, lo que modifica conceptos y por lo tanto conductas.-