Si la humanidad no hubiera tenido que enfrentar problemas o dificultades probablemente no hubiera progresado. Podemos decir entonces que las dificultades han sido el motor de nuestra evolución.
Que escaseara la comida obligó a nuestros antecesores a bajarse de los árboles.
Que la vejetación alta de las llanuras les impidiera ver a los depredadores, les obligó a caminar en dos patas.
Y podríamos seguir enumerando como cada una de los obstáculos se transformó en una oportunidad.
Si pudieramos mirar objetivamente hacia atrás en nuestras vidas, veríamos cuantas veces aquel problema que parecía insalvable, nos obligó a un cambio inesperado y al final productivo y enriquecedor. Si, es cierto, a veces dejamos cosas por el camino nos vemos obligados a hacer elecciones nada fáciles, sentimos que estamos en el ojo del huracán. Pero como decía Nitzsche "Lo que no mata, fortifica"
Si pudieramos ver los problemas desde esta perspectiva, se transformarían en desafíos, y cada vez que superaramos uno, nos sentiríamos trinfadores.-